jueves, 30 de junio de 2011

De madrugada: segunda parte.

Y ahí estaba yo, en la otra punta de la playa con mi amiga. Habíamos empezado a caminar y caminar y nos habíamos parado justo en frente de un edificio con música a todo volumen.
Las demás chicas de nuestra pandilla llevaban ahí un rato y las pillamos sacándose fotos y montándose unas sobre otras como pequeños cachorros juguetones.

Cuando decidimos volver a nuestro pequeño campamento, mi amiga y yo encabezamos la marcha dejando atrás al resto del grupo. Nos echamos a correr y a gritar, queríamos hacer el payaso a toda costa, pues era de noche y estábamos en una playa lejos de la ciudad, rodeadas de personas con ganas de fiesta y música de fondo! La receta perfecta para enturbiar nuestro sentido común. Entonces, comenzó a sonar la famosa canción de Amaral "Sin ti no soy nada". Yo me sabía el estribillo y alguna otra parte, no pude evitar motivarme y contagiar esta emoción a la chica que me llevaba de la mano. Nos pusimos a gritar como dos locas, corriendo!... Y fue justo en ese instante cuando apareciste entre las sombras coloreadas por la luna y al lado de ella, para verme hacer el tonto en todo su explendor. Yo te miré de reojo, pero disimulé. No me atreví a girar la cabeza y mirarte. ¿Me viste?... No podía verificar que en serio eras tu, mi miopía emborrona las caras, pero sentía que si, por tu forma de andar.
 Y si no saludé fue porque... Bueno es obvio por qué no saludé.
P.D: me gusta la sudadera azul marino que llevabas aquella noche, era así como abrazable.

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